Este mural es un homenaje a la icónica fotografía Afghan Girl de Steve McCurry, publicada en la portada de National Geographic en 1985. Detrás de aquellos ojos verdes había una niña real: Sharbat Gula, refugiada afgana en un campo de Pakistán.
Tresky traslada esa mirada al muro para sacarla del papel satinado y traerla al barrio. La escala mural amplifica el gesto: los ojos ya no se observan en una revista, nos miran cada vez que pasamos por delante. No es una copia literal de la foto, sino una relectura: un recordatorio de que la guerra, el exilio y la infancia rota no son conceptos abstractos, sino vidas concretas con nombre y apellido.
Al convertir a Sharbat Gula en presencia constante en el espacio público, el mural convierte un icono mundial en una pregunta incómoda y cercana:
¿cuántas Sharbat Gula hay hoy y qué lugar les dejamos en nuestro mundo?
La historia completa de la niña afgana puede leerse en este reportaje de National Geographic:
The Afghan Girl: A Life Revealed – National Geographic
